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25 abril

Fascismo, 25 de abril y la antigüedad

El 25 de abril es un gran día, pues es el símbolo de la lucha contra el fascismo tanto en Italia como en Portugal.

En 1922, Benito Mussolini, fundador de los Fasci Italiani di Combatimento, marcha sobre Roma cual César tras cruzar el Rubicón. El rey Vittorio Manuele III le pide, como si del Senado de la antigua urbe se tratara, que forme un nuevo gobierno. Se da así inicio a lo que será uno de los episodios más lamentables de la historia humana: el totalitarismo fascista.

Unos pocos años más tarde, en 1926, y en otra península europea, el ejército portugués da un golpe de estado. Tras años de tensiones, una figura emerge, la de António de Oliveira Salazar, que asume el mando en 1932. De este modo comienza la temible dictadura salazarista, que, a pesar de tratar de no vincularse al fascismo mussoliniano, tenía mucho que agradecerle.

António de Oliveira Salazar.png

António de Oliveira Salazar realizando el saludo fascista

Ambos regímenes se cimentarán en un sustrato ideológico, y para ello, qué mejor modo que deformar la historia a tu antojo, concretamente la historia antigua.

 

El propio término fascismo procede de la palabra latina “fasces, -i”, que designa un tipo de arma hecha de pequeñas cañas que sujetaban una cabeza de hacha. Esta arma era portada por los lictores, que servían principalmente como guardia personal de algunos magistrados. Pero los paralelismos no terminan ahí. En palabras del propio Mussolini:

 

Roma es nuestro punto de partida y de referencia, es nuestro símbolo o si se quiere nuestro mito. Nosotros soñamos con la Italia romana, esto es, sabia y fuerte, disciplinada e imperial. Mucho de aquello que fue el espíritu imperial de Roma resurge en el fascismo: romanas son las ‘fasces’ lictoras, romana es nuestra organización de combate, romano es nuestro orgullo y nuestro coraje. ‘Civis romanus sum” (Discurso de Mussolini en la exposición Mostra Augustea, 1938).

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El Augusto de Prima Porta y Mussolini

En el caso portugués la cosa es más curiosa, pues, según la tradición del régimen, se sentían orgullosos de su legado romano, pero no podían dejar de lado a una figura clave: Viriato, el terror de los romanos. Sus tácticas de guerrilla recordaban a los portugueses a las mismas tácticas que usaban contra ellos las fuerzas anticoloniales en África. A pesar de estas contradicciones, el régimen instó al elogio de la historia de Roma a través de las hazañas de los exploradores portugueses, supuestos continuadores del legado romano.

Viñeta del periódico Expresso.jpg

Viñeta que recorre la historia de Portugal - Periódico Expresso

La idea de una gloriosa Roma como origen de muchos estados modernos europeos ya se había cimentado con los nacionalismos decimonónicos, pero el fascismo trae un nuevo punto de vista, y es la de la emulación. No se trataba de una evocación del pasado por nostalgia reaccionaria o vocación anticuaria, sino un programa de acción política para la creación del futuro.

Partisanos italianos en la liberación de Milán (1945).jpg

Partisanos italianos en la liberación de Milán (25 de abril de 1945)

Soldados con claveles - 25 de abril.jpg

Soldados portugueses en la revolución (25 de abril de 1974)

Imagen de Celeste Martíns Caeiro, instigadora de la Revolución de los claveles.jpg

Imagen de Celeste Martíns Caeiro, icono de la Revolución de los claveles

Sin embargo, la opresión generada en dichos sistemas dio su fin en un día importantísimo tanto para Italia como para Portugal. El 25 de abril de 1945 los partisanos y los ejércitos aliados liberaron las ciudades de Milán, Turín y Génova, dando fin al régimen fascista de Mussolini. Portugal debería esperar algunas décadas más, pero el 25 de abril de 1974, la población civil y el ejército se sublevaron en un movimiento pacífico de unidad.

Este es el legado de un día tan importante, días en los que años de sacrificio vieron nacer un nuevo horizonte.

 

¡Mai più il fascismo!
¡Fascismo nunca mais!

Bandera de los Arditi del Popolo - Agrupación antifascista.png

Bandera de los Arditi del Popolo - Agrupación antifascista

'Grândola, Vila Morena', símbolo de la revolución portuguesa - José Afonso (1971)

Terminator

Guerra de máquinas y esclavos

Cuando tus acciones tienen consecuencias.

Este curioso meme que he encontrado por internet me ha recordado dos cosas: la saga de Terminator, y la Primera Guerra Servil (c. 139-132 a. C.).

Meme revuelta máquinas.jpg

Este fue un conflicto muy interesante, pero poco conocido. Si deseáis adentraros en ella tenéis una fantástica novela, escrita por un servidor, titulada REBELIÓN EN SICILIA y que podéis conseguir AQUÍ.

 

En un contexto en el que Sicilia estaba gobernada por grandes latifundistas caprichosos, Euno, un esclavo procedente de Apamea del Orontes, en Siria, servía como bufón de su amo Antígenes.

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Estatua de Euno en Enna

Situado a los pies del imponente Castello di Lombardia, monumento conmemorativo que celebra el triunfo sobre la esclavitud - Bruno di Fabrizio, Pietro Marzilla, Giuseppe Marzilla - (1960) Enna, Sicilia.

Aquel esclavo aseguraba saber interpretar la voluntad de la Diosa Siria, divinidad muy popular en el Mediterráneo antiguo.

 

Este hombre pretendía recibir órdenes de los dioses en sueños y predecir el futuro. Iba incluso más lejos: no sólo predecía el futuro en sueños, sino que también afirmaba ver a los dioses cuando estaban despiertos y enterarse por ellos de los acontecimientos futuros.

 

(…) Por último, actuó como profeta inspirado, pronunciando oráculos vomitando fuego y llamas por la boca mediante algún artificio. Para ello, utilizaba una cáscara de nuez con agujeros en ambos extremos, en la que había metido fuego y una sustancia combustible; colocándosela en la boca y soplando en ella, lanzaba chispas y llamas” (Diodoro Sículo, Biblioteca histórica, 34/35.3).

 

Euno cumplió su profecía, pues se coronó rey. Mostró la justicia del nuevo reino del siguiente modo:

 

Nombrado rey, mató y destruyó a todos los amos. Sólo perdonó a aquellos que habían mostrado interés por él durante sus comidas, se habían divertido con sus profecías y le habían dado generosamente de comer. Hay, pues, buenas razones para asombrarse de las vicisitudes del destino, que, con el tiempo, recompensa los más pequeños actos de bondad” (Diodoro Sículo, Biblioteca histórica, 34/35.15).

 

Por ello, aprendamos la lección y seamos educados con todos, incluidas las máquinas, pues su reino está próximo.

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Terminator 2: Judgement day (1991)

Trump y César

Trump y César

Con la reciente y sórdida vorágine que involucra al presidente Donald Trump y al expresidente Bill Clinton, parece que la rueda de la historia no para de girar. La antigüedad clásica no es una excepción a esta norma, así que veamos de qué se trata.

 

Entre los años 80 y 79 a. C., Cayo Julio César, que tenía unos veinte años por aquel entonces, se encontraba en Asia Menor, actual Turquía. La situación se había tornado delicada en la región, pues la animadversión hacia Roma que sentía el rey del Ponto, Mitrídates VI, acrecentaba el resentimiento de la población. Para ese año, existía una paz forzada entre Mitrídates y la república romana. Esta paz se debía a que el primero arrebató, en el año 88 a. C., el reino de Bitinia a Nicomedes IV. El rey bitinio, aliado de Roma, tuvo que refugiarse en dicha ciudad, pero, debido a las presiones que los romanos ejercieron sobre Mitrídates y a la necesidad de un respiro de este para un futuro rearme, se pactó una débil tregua en el año 85 a. C. Nicomedes regresó al fin a su tierra, donde reinaría bajo la amenaza de una futura guerra.

Conquistas de Mitrídates VI (88-63 a. C.).png

Conquistas de Mitrídates VI (88-63 a. C.)

En medio de un contexto tan delicado, Roma envía a Marco Minucio Termo como pretor en el año 81 a. C., quien seguirá en la región como propretor al año siguiente. Es en este momento cuando el joven César llega a la región como diplomático al servicio de Termo. Según Plutarco César huye de la persecución silana en Italia: “(…) acto seguido bajó a la costa y se embarcó para Bitinia con el fin de presentarse ante el rey Nicomedes. Tras pasar cierto tiempo junto a él, se embarcó de regreso” (Plutarco, Vidas paralelas. César, 1.7-8). Al parecer César tenía buena relación con el monarca bitinio, que podía haber conocido en su estancia en Roma. Lo cierto es que Plutarco parece confundir, en general, algunas fechas de la juventud de César, por lo que debemos ser cautelosos.

Tetradracma de plata de Nicomedes IV de Bitinia (94-74 a. C.).jpg
Denario César (44 a. C.).jpg

Denario de Cayo Julio César (44 a. C.)

Tetradracma de plata de Nicomedes IV de Bitinia (94-74 a. C.)

Suetonio es más preciso en la naturaleza de estos encuentros, y dice lo siguiente: “[César] Prestó sus primeros servicios militares en Asia, en la plana mayor del pretor Marco Termo. Enviado por éste a Bitinia con el encargo de traer una flota, prolongó su estancia ociosamente junto a Nicomedes, no sin que surgiera el rumor de que se había entregado al rey; rumor que aumentó con su vuelta a Bitinia pocos días después con el pretexto de exigir un dinero que se le debía a cierto liberto cliente suyo” (Suetonio, Vida de los doce césares, 1.2.1).

 

Tal vez se aplique la antigua paiderastía a este caso, de cuyas vicisitudes podréis informaros AQUÍ, pero lo interesante es que César, posiblemente fuera un erómenos y fuera el receptor pasivo en la relación. ¿Qué implicaciones tiene esto? Pues que en el mundo griego y romano el ser penetrado en una relación homosexual entre varones estaba mal visto. Se consideraba afeminado, una práctica que denotaba cierta costumbre a la sumisión, por lo cual, esa persona perdía en parte su virilidad.

Erastés y erómeno - Museo del Louvre (s. V a. C.).jpg

Erastés y erómeno - (s. V a. C.) Museo del Louvre

Para los antiguos esto podía suponer un problema, y de ello se hace eco nuestra siguiente fuente. Este capítulo de la vida de César lo persiguió toda su vida. Durante la celebración de su triunfo en el 46 a. C. (donde le dedicamos un artículo AQUÍ), el dictador sufre cierto hostigamiento por sus tropas, pues era costumbre que los soldados hicieran chanzas sobre el general victorioso. Dión Casio afirma que: “(…) le hacían burlas hirientes, en particular sobre su estancia en la corte de Nicomedes, rey de Bitinia, porque César había estado con él cuando era un muchacho, así que decían que César había sometido a los galos y Nicomedes a César” (Dión Casio, Historia romana, 43.20.2-3).

 

Parece que en este caso podemos aplicar los dos refranes populares de que 'la historia se repite', y de que 'la política crea extraños compañeros de cama'.

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Django

Tarantino, Django y lo clásico

Cuando Tarantino se inspiró en los clásicos.

 

La película 'Django desencadenado', de Quentin Tarantino (2012), está repleta de ese toque tan característico de su director, pero mi atención se centra en algunas referencias clásicas.

 

En este sentido, no hay personaje que más relación tenga con el mundo antiguo que el personaje de Calvin Candie, el gran terrateniente y antagonista de la historia. Candie es el excéntrico propietario de una plantación de esclavos que disfruta rodeándose de todo tipo de comodidades.

 

Su gusto por el mundo antiguo es palpable, pues cuando los protagonistas lo conocen en persona se encuentran en un club llamado Cleopatra, concretamente en la suite Julio César.

Fotograma de Django Desencadenado - Quentin Tarantino (2012).jpg

Fotograma de Django Desencadenado - Quentin Tarantino (2012)

Sin embargo, en la entrada del club se nos hace visible un cartel del local, donde el nombre de Cleopatra aparece con la imagen del busto de Nefertiti a su lado. A estas dos monarcas egipcias las separan unos 1300 años. El busto de Nefertiti fue descubierto por el arqueólogo Ludwig Borchart en Amarna en el año 1912. Tal vez este dato era desconocido por el director, pero sin duda escogió a posta a Nefertiti para compararla con Cleopatra mostrándonos, de este modo, la ignorancia de Candie.

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Busto de Nefertiti (1345 a. C.) - Neues Museum, Berlin

Y es que Candie no es otro que el arquetipo literario del ignorante atrevido, que fanfarronea de su escaso conocimiento. En ese sentido, es muy similar a un personaje clave de la literatura clásica: Trimalción.

Fotograma del film Satiricón - Federico Fellini (1969).jpg

Fotograma del film Satiricón - Federico Fellini (1969)

Éste es un personaje de la obra Satiricón, de Petronio, autor del s. I d. C. Esta comedia nos describe las aventuras de varios personajes en su viaje por la península itálica.

En sus desventuras, acuden al banquete de Trimalción, un presuntuoso liberto, tan ignorante como atrevido. Su nombre, de origen semita, significa “tres veces rey o coronado”, pues respondía al prototipo oriental de abundancia. Trata de emular a un 'pepaideumenos' (πεπαιδευμένος), es decir, a un hombre culto antiguo, celebrando lo que aspiraba a ser un banquete platónico.

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El simposio - Anton Von Werner (1877)

El banquete es un fracaso, pues allí no había ni cultura ni educación. Trimalción hace gala de su pobre carácter cuando describe cómo será su epitafio:

 

"Aquí descansa C. Pompeyo Trimalción Mecenaciano.

Elevado al sevirato en su ausencia.

Pudo pertenecer a todas las decurias de Roma y no quiso.

Piadoso, fuerte, fiel.

Creció de la nada

y dejó treinta millones de sestercios.

Jamás escuchó a ningún filósofo.

Que los dioses te asistan. Y a ti también" (Petronio, Satiricón, 71).

 

Este epitafio nos da mucha información del personaje. Mecenaciano muestra la bravata del liberto al creerse hijo de Cayo Mecenas (70-8 a. C.), consejero de Augusto. Ha alcanzado el sevirato, una magistratura menor, pero rechaza puestos más altos, como lo hacía el propio Augusto. No escuchó a ningún filósofo pues él ya lo conoce todo, y testigo de ello es su fortuna.

 

Calvin Candie representa, al igual que Trimalción, el culto a la ignorancia y el vivir en las apariencias y en el qué dirán. Desgraciadamente, parece que hoy día existe mucho Trimalción entre nosotros, pues a pesar de vivir en la sociedad con el mayor acceso a la información de la historia humana, el contenido de tanta información a veces se vuelve vacuo.

Gladiator II

Mi problema con 'Gladiator II'

Reconozco que mi relación con esta película ha sido de amor y odio.
Mi primera reacción al ver el trailer fue de decepción. Después pasé esa fase de duelo y pensé en que debía de disfrutarlo como lo que era, una película palomitera. Al final la vi, y fui testigo de cómo esta cinta es hija de su tiempo, de una época en la que las grandes producciones de Hollywood no se arriesgan.

La película tiene innumerables errores históricos: trebuchet antiguos, Jugurtas inmortales de 300 años, tiburones torpedo, la existencia del Daily Roma como método de información y un largo etc. Pero creo que esos errores son secundarios en el cine. La primera cinta también las tenía pero era un film increíble, pero esta no lo es.

El gran problema se debe a la sombra de Máximo. La primera cinta es demasiado mítica, y esta película trata de vivir de su recuerdo, con escenas o bien exactas (como la presentación de la primera arena, por ejemplo) o bien trasladadas directamente de una película a otra. Y eso me da mucha pereza.

Una gran segunda parte no debe olvidar su origen, pero no solo vivir de ello.

Gladiator II.png

El problema es que esta cinta, a pesar de durar dos horas y media, me ha parecido precipitada en su guion. La primera parte emula la historia de venganza de Máximo pero con un personaje mucho menos carismático, quien pierde todo pero como espectadores nos da igual, ya que no nos da tiempo a entablar un vínculo con el mundo que se derrumba de Hanno (el nuevo Máximo).

 

La segunda parte cambia para mostrar un fulminante ascenso de un nuevo antagonista. Creo que lo que hacía grande a la primera Gladiator era que existía una motivación clara: acabar con Cómodo. Aquí se diluye todo y hace perder perspectiva.

 

Los grandes momentos del film no tienen grandes preparativos. La entrada al Coliseo en Gladiator era espectacular porque los personajes habían hablado de su grandeza durante una gran parte y la cámara entraba desde abajo. Aquí en cambio todo es más precipitado, especialmente con la Naumachia, que debía ser el momento más estelar.

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En definitiva, Gladiator carece de un buen guion y del amor de la primera cinta, al igual que otras producciones del estilo.

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Si queréis oír mi opinión en mayor profundidad, os dejo el siguiente análisis que realicé para el podcast LRP (La antigua Roma a Pie de calle), creado por la red de excelencia 'Libera Res Publica' con la ayuda del Ministerio de Ciencia e Investigación.

Gladiator y america

'Gladiator' y el imperio estadounidense

¡Lo que hacemos en la vida, tiene su eco en la eternidad!

 

El 5 de mayo del año 2000 se estrenó la cinta de Ridley Scott, Gladiator. Esta película tuvo una importancia muy grande dentro de la industria, pues revitalizó el cine de tinte épico ambientado en la antigüedad clásica, con grandes producciones posteriores como Troya o 300.

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Al margen de los asuntos de Hollywood, el 7 de noviembre de ese mismo año se celebraron las elecciones estadounidenses, donde salió victorioso George W. Bush, del Partido Republicano.

 

¿Qué tienen que ver ambos hechos? Pues que Máximo responde al ideal de héroe republicano estadounidense, y que la imagen distorsionada del imperio romano de la película en realidad es un reflejo de los Estados Unidos de América.

 

En 1998 se desató el escándalo Lewinsky, donde el entonces presidente Bill Clinton, del Partido Demócrata, había tenido unas relaciones extramaritales con una becaria. El caso fue muy controvertido y terminó por costarle la presidencia a los demócratas en las elecciones del año 2000.

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Bill Clinton y la becaria, Monica Lewinsky

La película de Gladiator nos narra la historia de un padre de familia que representa todo lo contrario a los valores familiares que defiende el Partido Republicano.

 

Frases como “Roma nació como una república” o “el Senado es el Pueblo, elegido por el pueblo para hablar por el pueblo”, o escenas donde el cadáver de Máximo es transportado por toda clase de grupos sociales (esclavos, senadores, mujeres, hombres, diferentes etnias…) nos retrotraen a una sociedad moderna más que a una antigua.

 

La imagen de Roma cambia tras esta película, pues anteriormente aparece como un imperio corrupto y amoral, y ahora, como dice Máximo “Roma es la luz”. Una imagen que revitaliza la política imperialista de Estados Unidos especialmente tras la Guerra del Golfo (1990-1991).

 

Gladiator es una imagen distorsionada de la antigüedad y un claro manifiesto de la época en la que la película fue producida. Es pura propaganda republicana, pero con una realización sublime.

Infalibilidad romana

¿Infalibilidad militar romana?

El ideario colectivo muestra a Roma como una máquina infalible de conquista. Pero ¿se debían estas victorias a su dominio marcial? ¿Acaso eran mejores soldados y comandantes que los innumerables pueblos de la época?

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Escena de Roma de HBO (2005)

Lo cierto es que no.

 

A pesar de tener una disciplina férrea, el ejército romano había adquirido muchos de sus principios bélicos del mundo griego. La causa principal la encontramos en los números.

 

Según dice el historiador griego Polibio de Megalópolis (200-118 a. C.) en sus ‘Historias’, durante la invasión de Aníbal (218 a. C.): “el número total de ciudadanos y auxiliares capaces de portar armas era de más de 700.000 infantes y unos 70.000 jinetes” (2.24). Estas cifras, entre aliados y tropas propias, están bastante aceptadas hoy en día.

Roma - Zama (202 a.C.).jpg

A mediados de la época republicana, la legión romana se componía de unas 5.000 unidades de infantería y 300 de caballería. A estas fuerzas tendríamos que sumar a otros 5.000 soldados de a pie y 900 más a caballo entre las tropas auxiliares (6.20). Por otro lado, los romanos solían disponer de tropas especializadas entre sus aliados, tales como arqueros u honderos. Por ello, eran capaces de mostrar una gran versatilidad en cuanto a sus técnicas de combate.

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Sobre las fuerzas totales de las que Roma disponía, la cantidad de legiones dispersas por todo el territorio romano solía variar según el contexto y la necesidad del momento. Durante el s. II a. C., el número total de legiones reclutadas por la República oscilaría entre las catorce y las dieciséis.

Cuatro legiones se encontrarían repartidas en las dos provincias de Hispania: Citerior y Ulterior. Sicilia, Cerdeña y Córcega reclamaban constantes refuerzos, dados los levantamientos de esclavos o de los pobladores nativos. El norte de Italia y la Galia Cisalpina tenían alrededor de cuatro legiones y, en ocasiones contadas, seis (especialmente en las operaciones de los años 192, 182 y 176 a. C.). Por otra parte, las campañas en Oriente exigieron grandes cantidades de soldados: contra Filipo V se movilizaron dos legiones (196 a. C.); cuatro contra Antíoco III (190 a. C.); y otras cuatro contra Perseo (168 a. C.). En las campañas de Macedonia y Grecia, fueron enviadas tres legiones reducidas (en 149 a. C. una sola; entre los años 148-147 a. C. dos; y en la etapa final de 146-144 a. C. fueron tres). Por lo que respecta al gran enemigo de los romanos, es decir, los cartagineses, unas ocho legiones tomaron parte en los tres años que duró el asedio de Cartago (149-146 a. C.). Por último, en la primera guerra servil se enviaron a dos legiones consulares a Sicilia, 134-132 a. C. (Earl [1963], Tiberius Gracchus. A study in politics, 30-31).

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En el desarrollo de las guerras contra Pirro, Filipo V o el propio Aníbal, los romanos sufrieron ciertos reveses iniciales hasta conseguir una victoria definitiva, lo que da fuerza a esta teoría.

Mala imagen emperadores

La mala imagen de los emperadores

Con el estreno de Gladiator II ha vuelto a la pantalla un recurso muy utilizado por Hollywood: la imagen negativa del emperador romano.

Desde las míticas “Quo vadis” (1951) y “Calígula” (1979), hasta las más recientes “Los que van a morir te saludan” (2024) o la propia “Gladiator II” (2024), la representación del poder central romano siempre ha sido mostrada desde un punto de vista un tanto negativo.

Esta categorización de los emperadores en buenos y malos no es nada nuevo. En la propia antigüedad se había iniciado esta tendencia, concretamente con los primeros emperadores de la dinastía Antonina, es decir, Nerva (96-98), y, en especial, Trajano (98-117). Durante los Antoninos y Severos los autores emitieron su juicio sobre los distintos emperadores. La principal razón se debe al juicio emitido por el senado una vez el emperador falleciera.

Una vez muerto, el senado decidía si divinizarlo o aplicarle alguna medida denigrante, conocida hoy día como ‘damnatio memoriae’, es decir, borrar su huella de la historia.
Lo que en la actualidad se denomina ‘damnatio memoriae’, en la antigua Roma no habría surgido de un concepto jurídico, sino mediante un repertorio convencional de penas orientadas a la represión de la memoria y/o de todo aquello que pudiera representarla” (Cuesta Fernández, J. (2015). Revista ‘Antesteria’ 4, 280).

Los apologistas cristianos se apropiarían a partir del s. II de esa imagen del mal emperador, cuyo reflejo perdura hasta el día de hoy. La imagen del imperio decadente, una entidad política de indecibles capacidades que es desaprovechada por la mala administración de sus corruptos líderes. Así es como el medio audiovisual ha representado a la figura del emperador.

No obstante, a pesar de sus desmanes, es cierto que muchos de estos emperadores gobernaron durante varios años (Cómodo y Caracalla cogobernaron el imperio a temprana edad), lo que muestra sus capacidades reales. El imperio era grande, y lo que sabemos de ellos nos ha solido llegar por la oposición del senado, no del resto del imperio.

Lucio Aurelio Cómodo - Gladiator (2000)

Nerón Claudio César Augusto Germánico - Quo vadis? (1951)

Cayo Julio César Augusto Germánico - Calígula (1979)

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Calígula (1979).png
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Those about to die (2024).png

Publio Septimio Geta y Marco Aurelio Antonino 'Caracalla' - Gladiator II (2024)

Tito Flavio Domiciano - Those about to die (2024)

Verosimilitud histórica

¿Existe la verosimilitud histórica?

Las redes no han tardado en explotar con la publicación del primer material promocional de la futura película de Cristopher Nolan sobre la Odisea. La panoplia de Matt Damon, actor que encarnará al héroe itacense, es más propia de un guerrero griego del s. V a. C. que del s. XII a. C.

 

Mi pregunta es la siguiente: ¿es acaso relevante?

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Matt Damon en el papel de Odiseo

En lo que llevamos de siglo/milenio, algunas de las grandes producciones históricas hollywoodienses han sido el método de acercamiento de mucha gente al mundo clásico. Películas como Gladiator (2000), Troya (2004), El rey Arturo (2004), Alejandro Magno (2004), 300 (2007) etc., son producciones muy conocidas, pero todas ellas son bastante pobres a nivel histórico.

Troya (2004)

Alejandro Magno (2004)

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300 (2006)

Adoro Gladiator, Troya y 300. Me decepcionó terriblemente Alejandro Magno, a pesar de que su batalla de Gaugamela es de las más verosímiles que he visto en el cine. Creo que la serie de Roma de HBO es la mejor serie histórica hecha recientemente, y, a pesar de ello, no está exenta de errores históricos importantes. Lo que hace funcionar una película no es su veracidad, sino su guion.

 

En mi opinión, que Catón el Menor sea mucho más viejo que César en la serie de Roma no es un problema, del mismo modo que no lo es que Hitler sea masacrado a tiros en Malditos Bastardos. Creo que la lente que imponemos a una producción histórica sobre la antigüedad es más afilada que la que tenemos con una producción ambientada en épocas más recientes.

 

Por otro lado, existe esa insistencia en el color de la piel de los personajes. Mucho se dijo sobre que Denzel Washington fuera Macrino al igual que la piel de la Sirenita, y, para mí, ambos son lo mismo, porque no espero informarme sobre Caracalla con Gladiator II, sino pasar un buen rato (cosa que no hice). Que haya tiburones en el Coliseo entra dentro del mismo mundo ficcional que un bombardero alemán tirotee a romanos y griegos en Indiana Jones 5. Y no pasa nada, no creo que sea malo si el guion lo justifica y lo integra de un modo cuidadoso dentro de su mundo ficcional (algo en lo que ambas producciones fallan).

 

Sin embargo, sí que veo un grave problema en que en la Cleopatra de Netflix se insista en la falacia de que la faraona era negra, pero porque esta producción es un documental, y no una ficción, por lo que su principal objetivo debería ser el de informar con la mayor rigurosidad posible.

Cleopatra (2023, Netflix).jpg

Cleopatra (2023, Netflix)

En conclusión, creo que la ficción es ficción, y no historia, y hay que saber discernir entre uno y otro. Por ello, no tengo problemas con la panoplia de Odiseo, al igual que tampoco tuve problemas con la de Aquiles, en que Leónidas no llevara armadura o no tuviera sexo con sus compañeros de armas.

Utilización política

La utilización política de la historia

Hoy quiero traer una reflexión relacionada con la historia, por lo que este post no sería el habitual en el canal. No obstante, me parece un tema relevante e interesante.

 

Hace unos días oí en 'La Base' de Pablo Iglesias cómo se comparaba a la Roma de Augusto con la China de su época, aseverando que en la capital oriental habitaban unos dos millones de personas frente al casi millón que se encontraba en Roma. Este dato se sucedía de algunos más del mismo estilo, cuyo objetivo era mostrar una superioridad cultural china durante milenios. Creo que el dejar el eurocentrismo de lado es importante, pero siendo cautos con estas ‘afirmaciones’, me hicieron reflexionar sobre la descontextualización de los datos y la utilización de la antigüedad para justificar los discursos actuales.

 

En ese sentido recuerdo que, allá por el lejano año 2010, el catedrático de economía de la URJC, Jesús Huerta de Soto, expresaba su disparatada opinión sobre la caída del imperio romano: el socialismo. Según el ‘erudito’, la excedencia de pan a los ciudadanos y los juegos en la capital hicieron que un imperio que abarcaba tres continentes se derrumbara.

Roma soviética.jpg

Cartel de una Roma soviética

Esta tendencia es antigua, y se muestra en todo su esplendor con los hermanos Graco, a quienes la historiografía los marcó desde época muy temprana como socialistas. El profesor Ernst Badian vio en los Graco a los héroes fundacionales de la tradición de los popularis (Badian (1972), Tiberius Gracchus and the beginning of the roman revolution, p. 677), lo que les dio la fama de revolucionarios e, incluso, comunistas para algunos.

Utilizar este tipo de términos en el mundo clásico es un despropósito, y creo que la historia ha sido poco respetada como disciplina, especialmente desde el utilitarismo político y ciertas reivindicaciones sociales.

Esperanza Aguirre y la loba capitolina.jpg
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Por ello creo que al César lo que es del César, y que, parafraseando a Tales y con la intención de justificar nuestras decisiones actuales, no debemos ver nuestro borroso reflejo en el cambiante río que es la historia.

Mentalidad de tiburón

Mentalidad de tiburón

Hoy en día vivimos en una sociedad muy materialista, basada en el éxito financiero a toda costa. Personajillos como Llados suelen mostrar que la vida debe ser vivida al límite, y, que, si tienes otras aspiraciones más mundanas, eres un perdedor. Pero, esta mentalidad de ganador, ¿es acaso exclusiva de nuestra sociedad?

 

Ciertamente no. Existen dos visiones de la vida que pueden rastrearse a épocas muy antiguas. La ambición ha sido presente en muchos personajes históricos, pero Julio César lo ejemplifica bien con la siguiente anécdota:

 

Se dice que, mientras cruzaba los Alpes y atravesaba un pequeño y mísero poblado bárbaro, le dijeron sus soldados entre bromas y chanzas: ‘¿Se darán también entre éstos peleas por cargos, disputas por ser el primero y rencillas entre los poderosos?’. A lo que César contestó completamente en serio: ‘Preferiría ser aquí el primero, antes que el segundo en Roma’” (Plutarco, Vidas paralelas. César, 11.2-3).

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El otro lado de la moneda nos lo encontramos en Homero, que nos narra cómo Odiseo viaja al Inframundo en busca del adivino ciego Tiresias, y habla con el espíritu del temible Aquiles:

 

(…) ‘En cambio, Aquiles, ningún hombre es más feliz que tú, ni de los de antes ni de los que vengan; pues antes, cuando vivo, te honrábamos los argivos igual que a los dioses, y ahora de nuevo imperas poderosamente sobre los muertos aquí abajo. Conque no te entristezcas de haber muerto, Aquiles’. Así hablé [Odiseo], y él, respondiéndome, dijo: ‘No intentes consolarme de la muerte, noble Odiseo. Preferiría estar sobre la tierra y servir en casa de un hombre pobre, aunque no tuviera gran hacienda, que ser el soberano de todos los cadáveres, de los muertos’” (Odisea, 11.482-492).

 

Podemos extraer una moraleja de ello, y es que César morirá prematuramente, pero Odiseo fallecerá entre los suyos y en paz.

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Tiresias aparece ante Odiseo durante el sacrificio - Heinrich Füssli (1785)

Viriato, ¿portugués o español?

Viriato, ¿portugués o español?

Este que vêz, pastor já foi de gado; Viriato sabemos que se chama, Destro na lança, mais que no cajado; Injuriada tem de Roma a fama, Vencedor invencibil, afamado

(Luís Vaz de Camões, Os Lusíadas, 8.6).

 

(Este que veis, pastor fue de ganado; Viriato sabemos que se llama, Diestro en la lanza, más que en el cayado; Injuriada tiene de Roma la fama, Vencedor invencible, famoso).

 

Con estas hermosas palabras describía el mayor literato portugués, en el año 1572, a Viriato, caudillo lusitano. Y no es casualidad que mencionemos a un autor tan posterior a los hechos, puesto que Viriato se convirtió en otra razón más de lucha entre portugueses y españoles.

Ilustración de Luís Vaz de Camões (1524-1580).jpg

Ilustración de Luís Vaz de Camões (1524-1580)

Lo cierto es que tanto Portugal como España se atribuyen el lugar de nacimiento del lusitano, así como su legado. Esta tendencia comienza nace en el Renacimiento, donde estudiosos como André de Resende o Fray Bernardo de Brito ven en la antigua Lusitania el nacimiento de Portugal. Buscar los orígenes de una familia en un pasado remoto, incluso mítico, no resultaba extraño en la historia, pero en la Europa moderna los nuevos reinos buscaban esa legitimidad mediante figuras del pasado.

 

En España se establece también un paralelismo entre los antiguos lusitanos y los españoles. Bernardo de Balbuena publica en 1624 un poemario donde dice lo siguiente: ‘Mas en tanto que al breve sueño un rato del infiel cuidado afloja la memoria el sucesor del español Viriato, de su valor retrato y de su gloria’ (Bernardo de Balbuena, El Bernardo, 17.95).

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Durante los siguientes siglos ambos países harán referencias constantes a Viriato, con especial énfasis en el siglo XIX y el nacimiento de los nacionalismos en Europa. Al igual que sucedió con Vercingetórix en la Francia de Napoleón III o con Ariminio en la etapa de Bismarck.

Estatua de Vercingetórix - Aimé Millet, en la localidad de Alise-Sainte-Reine (1865).jpg

Estatua de Vercingetórix - Aimé Millet, en la localidad de Alise-Sainte-Reine, Francia (1865)

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Estatua de Ariminio - Detmold, Alemania (1875)

A inicios del s. XIX, con la invasión napoleónica en marcha, la figura de Viriato alcanzó una gran relevancia debido a sus tácticas de guerrilla que imitaban algunos soldados tanto españoles como portugueses. Avanzado el siglo, en 1879, el historiador portugués Joaquim Pedro de Oliveira Martins diría en su ‘História de Portugal’ que el origen del portugués no se debe buscar en los galaicos del norte del Duero, o en los turdetanos de la costa sur, sino en los pastores casi bárbaros de la Serra da Estrela, que proceden de los descendientes de los compañeros de Viriato (História de Portugal, Tomo I (edición de 1908), p. 38).

 

Con la llegada del nuevo siglo XX, en 1903, se erige una estatua de Viriato en Zamora, por el escultor local Eduardo Barrón González. La estatua, con un texto que reza Terror Romanorum (Terror de los romanos), está rodeada por ocho fasces puestas del revés, simbolizando las victorias que tuvo el caudillo frente a los romanos. Según se cuenta, unos oficiales italianos que, en plena guerra civil, paseaban por las calles de Zamora, se ofendieron al ver la estatua. No sabemos si algún portugués pasó por la zona, pero sí que el régimen de Antonio de Oliveira Salazar envió una brigada voluntaria que fueron conocidos como los ‘Viriatos’. Tal vez apremiado por la creación de la estatua zamorana, en la ciudad portuguesa de Viseu se erigió otra en el año 1940, por el escultor valenciano Mariano Benlliure Gil.

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Estatua de Viriato - Mariano Benlliure Gil, Viseu (1940).jpg

Estatua de Viriato - Eduardo Barrón González, Zamora (1903)

Estatua de Viriato - Mariano Benlliure Gil, Viseu (1940)

Hoy en día muchísimas localidades quieren disputarse el origen de Viriato, el caudillo lusitano. Ciudades y pueblos como Viseu, Castro Daire, Sabugal, Sanabria, Sayago, Aliste o Zamora, entre otros, se atribuyen ser la cuna de semejante personaje histórico, sin embargo, la realidad está muy lejos de los intereses locales y turísticos de estos lugares. Ningún autor clásico hace mención alguna a un lugar específico de nacimiento, y al tratarse de un personaje del s. II a. C., es prácticamente imposible saber su origen.

 

Por lo tanto, y como conclusión, las figuras históricas como Viriato son cosa del pasado, y ningún nacionalismo moderno debe deformar sus figuras, ya que, en el caso del pastor lusitano, ni Portugal ni España existían en su tiempo. Como dijo Fernando Quesada Sanz, catedrático de la Universidad Autónoma de Madrid, usar así a Viriato es una ‘sandez resultante de extrapolar directamente conceptos antiguos al mundo moderno y de emplear el pasado como fuente de mitos actuales’.

Perspectiva

Un poco de perspectiva cronológica

¡El mundo antiguo es grande, enorme!

Tradicionalmente, la Edad Antigua se inicia con el nacimiento de la escritura en Egipto y Mesopotamia, hace unos 5.000 años, y acaba con la caída del Imperio Romano de Occidente en el año 476 d. C.

Sin embargo, esta distinción cronológica es algo ambigua, puesto que no se puede aplicar a todas las regiones del mundo por igual.

Y eso es lo que quiero destacar hoy, el tiempo, con su infinita vastedad.

Podría decirse que la Edad Antigua (como se percibe en Occidente) recorre unos 3.500 años. Un lapso nada desdeñable.

Para crear un poco más de perspectiva, aquí van unos cuantos datos curiosos:

La última faraona de Egipto, Cleopatra (69-30 a. C.), es más cercana a la llegada del primer ser humano al espacio (Yuri Gagarin, 12 de abril de 1961) que de la construcción de la gran pirámide de Keops, en Giza (c. 2.600 a. C.).

La muerte de la reina icena Boudica (61 d. C.), reina que luchó contra los romanos en Britania, es más cercana al fallecimiento de la reina Isabel II de Inglaterra (8 de septiembre del 2022) que a la construcción de Stonehenge (c. 2.500 a. C.).


La llegada de Alejandro Magno al valle del Indo (327 a. C.) es más cercana en el tiempo a la llegada del explorador portugués Vasco de Gama a dichas tierras (1498 d. C.), que a la construcción de la primera gran ciudad del Indo, Mohenjo-daro (c. 2.600 a. C.).


El saqueo del Partenón de Atenas por las tropas godas de Alarico (396 d. C.) es similar en el tiempo a la conversión del Partenón en mezquita (1640 d. C.) que al del primer legislador de la ciudad (Dracón, 621 a. C.).


La muerte del líder galo Vercingetorix (año 46 a. C.) es más cercana en el tiempo a la creación del personaje de Asterix (1961) que a la de la mayor construcción megalítica de Francia, Carnac (V-III milenios a. C.).

Un ejercicio de perspectiva, sin duda

Yuri Gagarin momentos antes del lanzamiento (12 de abril de 1961).jpg

Yuri Gagarin momentos antes del lanzamiento (12 de abril de 1961)

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La reina Boudica arenga a los bretones - John Opie (1793).jpg

La reina Boudica arenga a los bretones - John Opie (1793)

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Vasco da Gama ante los Samorín de Calcuta - Veloso Salgado (1898)

Alarico en Atenas - Ludwig Thiersch (1894)

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Asterix el Galo - René Goscinny y Albert Uderzo (1961)

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